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08 enero 2011

Raymond Scott - Soothing Sounds For Baby Volume I (LP 1963)


De nuevo dedicamos una entrada a la paleontología de la música electrónica. Hoy le toca el turno a Raymond Scott, un verdadero genio visionario que, si no hubiera sido por su enfermizo secretismo, celo profesional y exagerado perfeccionismo hubiera sido sin duda uno de los nombres clave de la electrónica popular del siglo XX.

Hay ingentes recursos en la red sobre Raymond Scott y en especial sobre su faceta electrónica, por lo que aquí haremos tan sólo una breve síntesis expandible.

Respecto al disco que posteamos hoy, se trata de la primera entrega de la serie "Soothing Sounds For Baby" de 1963, formada por tres volúmenes independientes, desarrollados junto a un tal Instituto Gesell para el desarrollo del niño y destinadas nada más ni nada menos que a calmar y a la vez estimular diversas facetas del crecimiento de los bebés. Este primer volumen estaba pensado para bebés de 1 a 6 meses. Los otros dos iban destinados respectivamente a bebés de 6 a 12, y de 12 a 18 meses. Fueron publicados en ediciones sumamente cortas por Epic en 1963, y puede decirse que son los únicos trabajos electrónicos de Raymond Scott publicados en vida de manera oficial.

Se trata de una música completamente electrónica, realizada en parte con el Electronium de su invención, así como otros instrumentos ajenos y añejos, como el Ondioline. Son por lo general temas bastante extensos, apacibles, muy minimalistas y ambientales, que generalmente repiten hasta lo mántrico melodías de aire infantil o ritmos que emulan objetos de la vida real (relojes, máquinas de escribir, etc) con leves evoluciones del sonido. Tengo serias dudas de cómo reaccionarían los infantes al escuchar estas juguetonas y marcianas letanías sintéticas, pero lo que está claro es que es una increíblemente pionera música ambiental. Brian Eno tardaría más de diez años en publicar su "Discreet Music".

Estos tres discos han permanecido prácticamente en el anonimato hasta que el sello holandés Basta Music los reeditó en 1997, tanto en formato CD como en vinilo de alta calidad, reproduciendo en este formato las portadas y textos originales.

Para ampliar a fondo conocimientos sobre la vida y obra de Scott, existe un documental biográfico titulado "Deconstructing Dad - The Music, Machines and Mystery of Raymond Scott" cuyo trailer podemos ver aquí:

Y existe también un imprescindible doble CD más libro, de obligada compra para cualquier aficionado serio de la retroelectrónica, titulado "Manhattan Research", del que nuestro amigo Audionaut da buena cuenta en su fantástico blog Audionautas. Fue también publicado por Basta Music en 2001, y que sirvió para dar a conocer de manera más amplia y general las chifladuras electrónicas de este caballero, hasta entonces prácticamente desconocido a pesar de todo el tiempo y recursos que dedicó en vida al asunto. Tan sólo por el impresionante libreto de más de 100 páginas, plagado de fotos de época, toneladas de información, entrevistas, etc., vale su peso en oro. Y si añadimos el contenido sonoro de los 2 CDs, una excelsa recopilación plagada de prehistóricos sonidos sintéticos realizados por Scott desde sus laboratorios privados en los años 50 y 60, precisamente llamados Manhattan Research, podemos decir que estamos ante uno de los más importantes álbumes electrónicos jamás publicados. Nunca, nunca me cansaré de recomendar encarecidamente este álbum.

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13 octubre 2010

Attilio Mineo - Man In Space With Sounds (LP 1962)


Cambiémos de tercio y desplacémonos de nuevo a la prehistoria de los sonidos sintéticos. Si el disco de Electrosoniks pertenece al jurásico de la electrónica popular, éste "Man In Space With Sounds" de Attilio Mineo proviene por lo menos del cretácico.

Primero situémonos en el tiempo y el espacio. Seattle, USA, 1962. Se celebra una nueva edición de la World's Fair, actualmente conocida como Exposición Universal, o simplemente Expo. Aquella edición en concreto fue denominada la Century 21 Exposition. Entre las múltiples atracciones que se presentan, hay una de ellas, denominada The World Of Tomorrow, que llama poderosamente la atención y que fue visitada por dos millones y medio de personas. Se trata de un inmenso espacio futurista, dotado de un extraño ascensor llamado Bubbleator, con una enorme cabina transparente y esférica, algo así como una burbuja con capacidad para unas 100 personas. Una vez a bordo, el Bubbleator, operado por un individuo ataviado con la escafandra y el traje plateado de hombre espacial típicos de las películas sci-fi de los 50, se eleva mediante un sistema hidráulico, y los visitantes disfrutan de múltiples efectos de luces, la sensación de estar inmersos en un mar de burbujas, y la visión panorámica de las distintas secciones del recinto, bautizadas con nombres tales como "la casa del mañana" o "la oficina del mañana".

Durante el trayecto los visitantes son testigos de lo que les depara el próximo siglo XXI: una vida llena de comodidades gracias a las máquinas y los imparables avances tecnológicos que permitirán disfrutar de cosas hasta entonces impensables: desde minihelicopteros privados a habitaciones con paredes que cambian de color según el estado de ánimo del residente, desde máquinas que transmiten correspondencia instanánea a teléfonos sin cables que permiten ver imágenes del interlocutor. Mientras el Bubbleator realiza el recorrido, una voz en off va presentando brevemente cada una de las secciones, y una extraña música, jamás escuchada anteriormente y que realmente parece provenir de ese futuro imaginario, suena a fuerte volumen.
Precisamente este "Man In Space With Sounds" que presentamos aquí es la banda sonora que los viajeros escuchaban. Su autor es Arthur "Attilio" Mineo (Nueva York, 1918), un discreto pianista, director de orquesta y, junto a su esposa Toni, compositor de canciones para publicidad y radio. Parece ser que la compuso en 1951, pero cuando recibió el encargo de realizar la música para el World of Tomorrow, quiso hacer algo especial, acorde con la envergadura y la temática del evento. Decidió añadirle toda una serie de ruidos, sirenas, silbidos espaciales, vuelo de cohetes, percusiones marcianas y reverberaciones extraterrestres, generados mediante primitivos instrumentos electrónicos, fundiéndose o alternándose con las orquestaciones. El resultado es absolutamente fascinante, aunque los ruidos de algunos pasajes ("Mile-a-minute Monorail", "Century 21") y el tono siniestro y amenazador de alguna de las composiciones ("Soaring Science", "The Queen City"), que por momentos recuerdan más la banda sonora de Psicosis que otra cosa, contrasta fuertemente con la imagen de felicidad, paz y confort que ese futuro prometía. Es más, no me extrañaría que alguno de los visitantes hubiera huído despavorido al salir del Bubbleator. Y si se permitía la entrada a los niños, no quiero ni pensar en sus posibles reacciones.
El disco fue publicado por el sello discográfico propiedad de la organización, World's Fair Records, y sólo se vendió en los puestos oficiales de venta de souvenirs ubicados en el recinto mientras duró el evento. Había disponibles dos versiones, una que incluía entre tema y tema las narraciones en off tal como se escuchaban en la atracción, y otra sin ellas. Clausurada la feria, jamás fue vendido en ningún otro sitio, por lo que adquirió de inmediato la categoría de rareza de sumo interés para los coleccionistas de lounge, exótica y space age pop. 35 años después, en 1997, el sello barcelonés Wah-Wah realizó una limitadísima y muy fiel reedición en vinilo, y al año siguiente, los suecos Subliminal Sounds reeditaron en un sólo CD las dos versiones originales en vinilo.
En definitiva, un insólito disco de obligada escucha tanto para los estudiosos de los orígenes de la música electrónica o del lounge espacial, como para los aficionados al retrofuturismo en general.
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01 julio 2010

Electrosoniks - Electronic Music (LP 1967)


Vamos a cambiar totalmente de tercio, reeditando íntegramente otra entrada de la difunta primera edición de este blog, que decía así:

Hagamos un viaje al jurásico de la música electrónica popular, de la mano de uno de los discos más increíbles, únicos y pioneros que he tenido oportunidad de escuchar. Por una vez, dejemos de citar a Kraftwerk como génesis del techno y hagamos mención de estos verdaderos aunque poco conocidos pioneros de la música electrónica realizada para el pueblo, unos chalados que antes incluso de la era moog y el space-pop, ya se dedicaban a hacer ruiditos con extraños artefactos que ocupaban salas enteras mientras los hombres-máquina de Düsseldorf aún tomaban clases de solfeo y flauta durante su EGB.
Electrosoniks, hermoso nombre que hoy en día cualquiera podría haber adoptado para su proyecto retroelectro, fue algo así como un dúo electrónico avant-la-lettre formado por los holandeses Tom Dissevelt y Dick Raaijmakers, éste último firmando con el seudónimo Kid Baltan. Ambos trabajaban para el laboratorio NatLab, propiedad de la marca holandesa Philips y destinado a la experimentación con fuentes sonoras electrónicas.
Aunque este disco fue publicado en 1967, en realidad recopila material que fue grabado unos cuantos años antes, lo cual lo hace todavía más sorprendente si cabe. Tan sólo unos ligeros retoques en las mezclas, simplemente para mejorar el efecto estéreo, y cambios en la mayoría de títulos de los temas, rebautizados para que sean más descriptivos a oídos del mercado al que estaba destinado el disco son las únicas diferencias respecto a los originales.
En concreto, el primer tema, "Song Of The Second Moon", obra del citado Kid Baltan, fue publicado nada más ni nada menos que en 1957, en un 7'' promocional publicado por Philips para tratar de divulgar a nivel popular la entonces completamente novedosa música electrónica, todavía oculta en el académico reducto experimental formado por individuos como Stockhausen o Varesse. Debe considerarse este melódico tema como la primera producción de música electrónica popular de la historia. Tan sólo para situarnos un poco, en 1957 los Beatles ni existían, y Elvis Presley aún tenía que ir a la mili.
Otros cuatro fantásticos y evocadores temas ("Moon Maid", "The Visitor From Inner Space", "Sonik Re-Entry" y "Orbit Aurora"), obra de Tom Dissevelt, fueron grabados con la colaboración de Baltan en tareas de producción entre 1958 y 1959, y publicados los cuatro en 1962 en un EP de siete pulgadas, también a través de Phillips, titulado "Electronic Movements". No sabría cómo etiquetarlos: ¿Technoexótica? ¿Retroambient? ¿Lounge cósmico? No es necesario, son únicos.
La ración de electrojazz dodecafónico de cine negro titulada "Twilight Ozone", también de Dissevelt, y "The Ray Makers" de Baltan (haciendo clara referencia a su apellido Raaijmakers), un severo correctivo a base de ambientaciones industriales y secuencias prototechnoides que se anticipa unas cuantas décadas al futuro devenir del sonido electrónico, vieron la luz en 1961 en forma de 7'' titulado simplemente "Electronic Music".
Y por último, el experimental "Pianoforte" de Baltan, que fue grabado en 1960 utilizando tan sólo los sonidos de un piano modificado, aunque no fue publicado en la época.
Para quien quiera profundizar más en la obra de estos dos caballeros, el sello holandés Basta Music publicó en 2004 una hermosa caja retrospectiva titulada "Popular Electronics" y que aún está disponible, que contiene 4 CDs, 7 libretos plagados de textos y fotos de la época, y otros extras. La caja incluye todos los temas de este disco en su mezcla original, amén de otras obras de Dissevelt, Baltan y otro holandés llamado Henk Badings. Por cierto, 3 ó 4 años antes el mismo sello tuvo también el detalle de sacar a la luz las grabaciones electrónicas de otro chiflado visionario llamado Raymond Scott, del que hablaré algún día en una futura entrada.
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